Ante una crisis matrimonial es fundamental solicitar el asesoramiento de un experto. Esta situación de conflicto familiar hay que afrontarla desde la tranquilidad y el mayor conocimiento posible. La primera pregunta que cualquier persona en estas circunstancias se plantea al acudir a la consulta de un profesional del Derecho es “¿separación o divorcio?”.

Nuestra Ley regula las figuras de separación y divorcio (entre otras) en el artículo 81 y siguientes del Código Civil . En dichos artículos se establecen los requisitos y la forma en los cuales cualquier ciudadano puede acceder a la separación o divorcio. En ambos casos, es necesario que hayan transcurrido, al menos, tres meses desde la celebración del matrimonio con una excepción: “No será preciso el transcurso de este plazo para la interposición de la demanda cuando se acredite la existencia de un riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos de ambos o de cualquiera de los miembros del matrimonio”.

Cómo se solicita y qué efectos tiene

La separación o divorcio se podrá solicitar a petición de ambos cónyuges o de uno con el consentimiento del otro. Así, lo enmarcaríamos en una separación o divorcio no conflictivo o de mutuo acuerdo, por lo que a la demanda se acompañará una propuesta de convenio regulador redactada conforme al artículo 90 del Código Civil, que finalmente deberá ser aprobada por el Juez.

También se podrá solicitar la separación o divorcio a petición de uno solo de los cónyuges, modalidad conocida como contencioso. En este caso se deberán establecer en la demanda las medidas a adoptar, si bien corresponderá al Juez, aprobar las que proceda en base a los artículos 91 y siguientes del Código Civil.

Una vez admitida la demanda de separación o divorcio, se producen, por Ley, los efectos siguientes: En primer lugar, los cónyuges pueden vivir separados y cesa la presunción de convivencia conyugal. En segundo lugar, quedan revocados los consentimientos y poderes que cualquiera de los cónyuges hubiera otorgado al otro.

A la vista de todo, en donde hemos visto muchas similitudes, ¿cuál es la mayor diferencia entre separarse o divorciarse? Básicamente que en la separación el vínculo matrimonial sigue intacto, es decir, se sigue casado, mientras que en el divorcio dicho vínculo queda disuelto y, por tanto, los ahora ex cónyuges, podrían volver a contraer matrimonio. También y no menos importante, sobre todo en personas mayores, la separación permite acceder al cónyuge supérstite a la pensión de viudedad. Por el contrario, con el divorcio el acceso a este tipo de pensión se cierra y ya no existe derecho a dicha modalidad.

Manuel Izquierdo Yago

Abogado del ICAV

Colegiado 13.273